viernes, 29 de enero de 2010

RASTRO DE NIEBLA


...Y aquel día que me declaré en soledad, me encontraba en un sitio lleno de voces que pedían las sonatas de Sabina, bocas que reían dementes y labios delirantes urgentes de cercanía.

Salí de esa esfera y nada cambió, la niebla seguia siendo tan pura, blanca y envolvente... mis huesos no recuerdan tanto frío... tantos grillos, tantas luciernagas en extravio, tantos perros callejeros en silencio y mis pasos... sólo mis pasos que miro desde aca trasando un rastro a la oscuridad...

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